Breve y en lunes. Día de las Escritoras

Dos textos, uno de Rosalía de Castro, otro de Carmen de Burgos, recogidos en el portal “Día de las Escritoras” que se leerán esta tarde del 15 de octubre en la Biblioteca Nacional de España. (BEA)

“Las mujeres ponen en relieve hasta el más escondido de tus defectos y los hombres no cesan de decirte que una mujer de talento es una
verdadera calamidad, que vale más casarse con la burra de Balaam y que
sólo una tonta puede hacer la felicidad de un mortal varón.

[…] los hombres miran a las literatas peor que mirarían al diablo […]
únicamente alguno de verdadero talento pudiera, estimándote en lo que
vales, despreciar necias y aun erradas preocupaciones; pero… ¡ay de ti entonces!, ya nada de cuanto escribes es tuyo, se acabó tu numen, tu
marido es el que escribe y tú la que firmas.

[…] ¿cómo creer que ella pueda escribir tales cosas? Una mujer a la que
ven todos los días, a quien conocen desde niña, a quien han oído hablar, y
no andaluz, sino lisa y llanamente como cualquiera. ¿Puede discurrir y
escribir cosas que a ellos no se les han pasado nunca por las mentes, y eso
que han estudiado y saben filosofía, leyes, retórica y poética, etc.?
Imposible, no puede creerse a no ser que viniese Dios a decirlo. ¡Si
siquiera hubiera nacido en Francia o en Madrid! ¿Pero aquí mismo?…
¡Oh!… “

Rosalía de Castro, Las literatas (fragmento)

Rosalía de Castro (1837-1885)

 

“No soy ambiciosa ni me importa el juicio ajeno. La calumnia se estrella a
mis pies lamiéndolos mansamente como el agua del mar a las rocas
inquebrantables.

Detesto la hipocresía y como soy independiente, libre y no quiero que me
amen por cualidades que no poseo, digo siempre todo lo que siento y que se
me antoja. Así los que me quieren, me quieren de veras. Los que me
detractan por la espalda, se quitan el sombrero delante de mi. Jamás pensé
en el medro personal a costa de mi libertad o de abjurar de mis
convicciones.

Hechos de mi vida? Ninguno notable. Me crié en un lindo valle andaluz,
oculto en las últimas estribaciones de la cordillera de Sierra Nevada a la
orilla del mar frente a la costa africana. En esa tierra, mora, en mi
inolvidable Rodalquilar, se formó libremente mi espíritu y se desarrolló mi
cuerpo. Nadie me habló de Dios ni de Leyes y yo me hice mis leyes y me
pasé sin Dios.

Allí sentí la adoración al panteísmo, el ansia ruda de los afectos nobles, la
repugnancia a la mentira y los convencionalismos…
(…)

Hoy solo creo en el arte y acepto el amor como bella mentira, una forma
más perfecta de la amistad.”

Carmen de Burgos, Autobiografía (fragmento)

Carmen de Burgos (1867-1932)

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