Breve y en lunes

Proponemos la lectura de El barquero gitano, cuento recogido por Diane Tong, en Cuentos populares gitanos, publicado por Siruela. Procede del Subcontinente indio, y fue contado por Najma Ayashah, en Nueva York en 1987. Esta historia “antitorre de marfil” expresa un punto de vista tradicional: la actividad intelectual es un lujo innecesario.

EL BARQUERO GITANO

Érase una vez un gramático que tenía un rato libre y decidió dar una vuelta en barca por el río. Alquiló una barca a un gitano que se dedicaba a eso. Durante el paseo, el gramático preguntó al barquero gitano:

– ¿Sabes algo de literatura? ¿Sabes escribir? ¿Sabes leer?

El barquero respondió:

– No, siempre estoy trabajando, intentando ganar suficiente dinero para alimentar a mi familia, y nunca tengo tiempo para aprender a leer. Para mí es una pérdida de tiempo. Sé hacer mi trabajo, sé todo lo que hay que saber sobre barcos, y no necesito más.

Y el gramático dijo:

– ¡Qué lástima! Te has pasado la mitad de la vida entre barcas y no sabes nada de las cosas más refinadas de la vida.

Y siguieron argumentando a favor y en contra de la necesidad de la lectura y la literatura y las cosas más refinadas de la vida. De repente se encontraron con un gran torbellino y las cosas se pusieron feas. El barquero preguntó al gramático:

– Eh, ¿sabes nadar?

– No.

– ¡Qué lástima! ¿Te has pasado la mitad de la vida estudiando gramática y literatura y redacción y no has aprendido a nadar? ¡Pues como no aprendas a nadar ahora, creo que no vas a vivir la otra mitad!.

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