«Leer Juntos» no para en cuarentena.

Leer. Esa palabra con tanto significado para todos.  Leer nos permite llegar a mundos imaginarios, leer nos deja ser otros personajes, leer nos ayuda a salir de la realidad.  Y eso, en esta cuarentena, es más importante que nunca.  Por eso creíamos que el programa del Departamento de Educación llamado “Leer Juntos” no podía parar durante este confinamiento.  Lanzamos la propuesta a los centros educativos de nuestra comunidad y la acogida ha sido estupenda.

Hemos recibido muchísimas fotografías de miembros de grupos de “Leer Juntos” leyendo sus libros, las hemos ido poniendo en Twitter (@C_Comunicativa) para que podáis encontrar inspiración y tengáis recomendaciones de lecturas interesantes para estos días, seguiremos haciéndolo mientras dure la cuarentena.

Además, nos habéis enviado reseñas estupendas que también queremos compartir aquí. 

En primer lugar, desde el CEIP Fernando el Católico de Zaragoza publican todos los lunes en su blog http://cpfec.blogspot.com/ vídeos, audilibros y links de libros que pueden ser muy útiles.

En segundo lugar, desde el CEIP Pedro I de Barbastro nos recomiendan el libro  “Odd y los gigantes de escarcha” de Neil Gaiman, con ilustraciones de Chris Riddell publicado por SM con una bonita y cuidada edición; un libro de aventuras precioso que, en estos difíciles momentos, nos transporta hasta un mundo fantástico y mágico, en el que Odd, el protagonista, un joven de doce años a quien no suele acompañarle la suerte, se lanza, en lo más crudo del invierno nórdico, a la aventura y ayuda a los dioses a vencer a los gigantes de escarcha.

En tercer lugar, desde el IES Baltasar Gracián de Graus nos quieren compartir una cita de la próxima novela que van a leer: El nombre del mundo es bosque, de Ursula K. Le Guin:

«El contacto era una forma importante de comunicarse entre los habitantes del bosque.
Entre los terráqueos siempre puede implicar amenaza, agresión, y por eso no conocen casi otras formas de contacto que el formal apretón de manos y la caricia sexual. Todo ese vacío lo llenaban los athshianos con una variada serie de hábitos de contacto. La caricia destinada a tranquilizar era tan fundamental para ellos como entre una madre y un hijo, o entre amantes; pero podía tener además un significado social, no sólo maternal y sexual. La caricia era parte del lenguaje. Estaba por lo tanto reglamentada, codificada, pero era a la vez infinitamente modificable. ‘Siempre andan tocándose’, se burlaban algunos de los colonos, incapaces de ver en ese intercambio de caricias otra cosa que no fuera una imagen de ellos mismos; ese erotismo que, obligado a concentrarse exclusivamente en el sexo, y luego reprimido y frustrado, invade y emponzoña todo placer sensual, toda respuesta humana; la victoria de un Cupido furtivo, de ojos vendados sobre la gran madre que cobija en sí misma los mares y las estrellas, todas las hojas de los árboles, todos los gestos de los hombres, Venus Genetrix…»

Por último, desde el IES Biello Aragón de Sabiñánigo nos han enviado una reseña sobre “Agujeros en la Luna” de Antonio López, un un autor nacido en Sabiñánigo; de ahí el interés que tenían  en leerlo y nos dejan el comentario de una de las lectoras de su grupo de “Leer Juntos”:

“Eutimio Bastarán es un cacique carlista anticlerical de un desconocido valle del Pirineo oscense, que apenas aparece en las primeras veinte hojas, pero cuya manera de ser y testamento influirán, y mucho, en la vida de sus descendientes.

Esto da lugar a la trama del libro que se desarrolla entre los siglos XIX y XX en lugares como Huesca, Pamplona, Cienfuegos en Cuba y Barcelona… Aparece en esta novela un retrato de la sociedad de la época en la que se mueven los protagonistas: la política española corrupta que llega desde el estado hasta los pueblos más pequeños, los movimientos sociales anarquistas, la dicotomía entre la ciencia, que empieza a despegar en ese momento con fuerza, y la religión; el papel de la mujer en esa sociedad, la situación de Cuba en 1898… todo ello tratado con un sentido del humor  socarrón, irónico incluso «somarda».

Es una obra entretenida que engancha desde el principio porque aunque hayan pasado más de cien años vemos muchos de los defectos, pecados, contradicciones de aquella época en la nuestra. ¡qué poco hemos cambiado en algunos aspectos no solo por nuestra condición humana sino también socialmente!”

Gracias a todos por participar en esta iniciativa, os mandamos mucho ánimo y seguimos “leyendo juntos”…

 

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